Hueco es el silencio.
Hueco es el espacio que nadie ocupa. Ausencia pura, vacío y plenitud.
Hueco es eso... Hueco. La nada de la que todo pudo haber surgido. Martin Heidegger consideraba que la pregunta fundamental de la existencia recaía en esta cuestión: "¿Por qué hay algo y no más bien nada?" El hueco es vacío metafísico; un solar deprimente a la intemperie de la existencia.
El origen era hueco, era nada. "Al principio fue el hueco", debió decir San Juan en un acto de rebeldía. Debimos ser valientes para aprender a entender lo real a partir de la ausencia. Porque dejar un hueco en la cama no es más que conservarse en la existencia del otro, como el que deja un hueco en la tienda de campaña para siempre...
📸 Juank González
En la montaña el hueco es soledad, y la soledad es pensamiento puro. No es un vacío físico. Es ausencia y vacío existencial, un anhelo que surge al comprender nuestra propia finitud. Y es precisamente de esa comprensión de la que surge la necesidad de crear nuestro propio espacio, aprovechar el hueco para crear un proyecto, explorar y evolucionar. Un hueco no necesita ser llenado, sino comprendido.
El hueco es, por tanto, posibilidad. Pura potencia, nos diría Aristóteles. Es aquella parte de nosotros que aún no está definida. Un camino inevitable de autoafirmación y crecimiento. En el hueco encontramos la oportunidad, porque el hueco no es carencia, sino horizonte. El hueco apunta a un propósito que nace desde dentro. Por eso es tan importante entender la relación del hueco y la montaña. Ascender desde la introspección es subir mientras miramos dentro. El ascenso entonces se plantea como una doble conquista: hacía fuera, con la vista en la cima; hacía dentro, hacia lo más profundo de uno mismo.
Y, de repente, te ves ahí, en mitad de un corredor helado, con los gemelos cargados por la dura pendiente, colgando del vacío, sujeto a la vida por dos trozos de acero incrustados en la nieve y un trozo de nailon trenzado.
Y miras las pisadas que vas dejando atrás, huecos efímeros de tu paso por la vida. Y ahí comprendes que el camino que has elegido te compromete. Y de ese compromiso surge un significado que, de alguna forma, da sentido a tu existencia. Hueco eres y en hueco te convertirás.
Somos el hueco que surge del silencio. La nada de la que todo pudo haber surgido.


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