viernes, 24 de abril de 2026

EL BUEN MONTAÑERO

"Ojalá no fuese necesaria la ética". Eso indicaría que estamos preparados para hacer nuestra vida sin incomodar a los demás. Quizá una ingenua utopía.

Las utopías tienen sentido, al menos, como medio para alcanzar un fin de proporciones titánicas. Y sí, ojalá no hicieran falta las normas éticas de comportamiento. Eso supondría el triunfo de aquello que nos hace auténticamente humanos. Baruch Spinoza esbozó una idea parecida arguyendo que, en un mundo donde todos actuaran desde la razón y la comprensión, no haría falta hablar de la ética. Y, sin embargo, nos dejó uno de los compendios de ética más influyentes de la filosofía occidental.

En la montaña nos comportamos de acuerdo a unas reglas no escritas. Un código ético que, más que limitar nuestra libertad, pretende erigirse como garantia de una conexión plena con la naturaleza. Que sean normas éticas implica que pueden no seguirse sin miedo a una amonestación. Y desde aquí surge la necesidad de concienciar al respecto. 

Pero, ¿Las necesitamos realmente? Si tuviera que escribir un manifiesto con las normas éticas del buen montañero, no tendría dudas de que serían, por los menos, éstas:


TREINTA NORMAS DEL ESPÍRITU MONTAÑERO:

1. Saluda siempre cuando te cruces con alguien. Un gesto, una palabra, una mirada amable... 

2. Deja paso a quien sube. El ritmo de subida, como norma general, es más difícil de controlar que el de bajada. 

3. Facilita el adelantamiento sin ponerte en riesgo y sin bloquear el sendero. 

4. Usa un tono de voz moderado. Los gritos y las voces pueden incomodar a quien busque en la montaña un entorno silencioso.

5. No son necesarios altavoces o música excesivamente alta. Quizá no sea necesaria ni la música.

6. Habla solo con aquellos que quieran conversar. Es bonito aprender a respetar a quienes buscan silencio y soledad en la montaña. 

7. Intenta ayudar, en la medida de tus posibilidades, a quien veas con dificultades. 

8. Procura no reírte del ritmo o nivel de los demás. Recuerda que en un valle eres maestro y en otro, discípulo. 

8. Comparte información, meteorología, estado de la ruta, resaltes, senderos... Todo lo que pueda ser útil a otros para alcanzar su objetivo.

9. Procura no ocupar espacios comunes (cumbres, miradores, crestas, pasos expuestos...) más de lo necesario.

10. No cuesta nada ser amable en los refugios

11. Procura no invadir el espacio personal de nadie. No estamos solos.

12. No pongas en riesgo a otra persona con tus movimientos. Sé paciente. Os une el mismo código.

13. No fumes donde puedas molestar a otros con tu humo.

14. No permitas que tu perro moleste a otros montañeros. Hay un espacio precioso para él apartado de esas molestias. La naturaleza también le pertenece.

15. Respeta el descanso en los refugios y vivacs.

16. No maltrates los puntos de agua. Son fuente de vida para todos.

17. Procura no bloquear puertas, pasos o accesos en refugios o vivacs. 

18. No dejes basura, ni siquiera orgánica. No en refugios libres ni en el monte. Tan fácil como llevártela, sacarla de la naturaleza.

19. No arranques flores ni plantas. Sin más.

20. Procura no alimentar animales salvajes.

21. No hacer fuego fuera de zonas y fechas autorizadas.

22. No crear senderos nuevos.

23. Procura no mover piedras para hacer hitos, menos aún en senderos señalizados.

24. No bañarse en lagunas protegidas. Piensa que sí están protegidas, es por algo.

25. No uses jabones en ríos o lagos.

26. No modifiques el entorno: ni arrancar ramas, ni recolectar fósiles, ni cavar hoyos, ni pisar zonas frágiles o en regeneración.

27. Llévate las colillas. Al menos las tuyas.

28. Recoge tu papel higiénico al aire libre. Lleva bolsas herméticas. El monte no es un vertedero.

29. No alteres las señales naturales o hitos oficiales. Puedes poner en peligro a otros montañeros.

30. Elige bien tú zona de evacuación: mea lejos de ríos y apartado del sendero; caga lejos. Tan lejos que te dé pereza volver.


Las reglas son solo un parche para cubrir la falta de armonía interior. Mejor la virtud a la norma. Así, ganamos todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario